Síntomas, diagnóstico y tratamiento de las helmintiasis humanas más comunes.

Gusanos en el cuerpo humano.

En este artículo intentaremos averiguar qué síntomas son más frecuentes en la helmintiasis en adultos, si pueden ser asintomáticos y qué tipos de infestaciones helmínticas son más habituales en nuestro país.

Introducción a la terminología

Las infecciones por helmintos humanos suelen ser causadas por gusanos parásitos de tres clases: Nematoda (nematodos) - lombrices intestinales, Cestoda (cestodos) - tenias, Trematoda (trematodos) - duelas. Dependiendo de la clase de patógeno, todas las helmintiasis humanas se dividen convencionalmente en:

  1. Los nematodos son infecciones por helmintos asociadas con la infestación por lombrices intestinales o sus larvas. Los nematodos más conocidos son la enterobiasis, la ascariasis, la anquilostoma, la toxocariasis y la estrongiloidiasis.
  2. Las cestodosis son causadas por el parasitismo de tenias o sus formas larvarias. Las cestodiasis más comunes son la difilobotriasis, la teniasis y la teniarinchiasis, la himenolepiasis y la equinococosis.
  3. Los trematodos son infecciones helmínticas causadas por varias especies de sanguijuelas. Las enfermedades más comunes en nuestro país son la opistorquiasis, la clonorquiasis, con menos frecuencia la fascioliasis y, muy raramente, la paragonimiasis.

Según el territorio de nuestro país, todas las helmintiasis se pueden dividir en:

  1. Típico, es decir, frecuente en la población de nuestro país;
  2. Exótico, provocado por la migración de la población y el turismo a otros países.

La detección y el tratamiento de infecciones por helmintos exóticos es un proceso más complejo y que requiere más tiempo porque es posible que los laboratorios no tengan los reactivos necesarios para realizar las pruebas de laboratorio.Los siguientes tipos de infestaciones helmínticas son típicos del territorio de nuestro país.

Tipos de gusanos en el cuerpo humano.

¿Qué grupos de población son más vulnerables a la infección?

Las infestaciones por helmintos ocurren con mayor frecuencia en los siguientes grupos:

  1. Niños pequeños debido al conocimiento activo del mundo y la falta de habilidades de higiene personal.
  2. Niños organizados en grupos (guarderías, escuelas, campamentos, sanatorios, etc.). La estrecha interacción, el hábitat compartido y el intercambio de juguetes contribuyen a la propagación de la geohelmintiasis con un ciclo de vida simple.
  3. Adultos que tienen contacto cercano y trabajan con niños, incluidos maestros y padres.
  4. Personas con determinados hábitos alimentarios: consumo de carnes, pescados, mariscos, hierbas, etc. crudos o mal procesados. Se pone gran énfasis en la cocina nacional (sushi, stroganina, yukola, porsa y otros platos), amor por secar, salar y fumar.
  5. Personas que viven en zonas endémicas, tropicales y subtropicales.
  6. Individuos que viven en malas condiciones de saneamiento y carecen de acceso a recursos hídricos y saneamiento de calidad.
  7. Personas muy relacionadas con la agricultura y la ganadería y que viven cerca de animales.

¿Cuándo y quién debe hacerse la prueba?

Dependiendo de la pertenencia a los grupos de riesgo y de las características del curso de la infestación helmíntica, se debe realizar un examen de helmintiasis en los siguientes casos:

  1. Niños, organizados y desorganizados, al menos una vez al año a menos que presenten síntomas.
  2. Adultos que trabajan con niños y en establecimientos de restauración, médicos, vendedores de artículos y alimentos infantiles.
  3. Niños y adultos que ingresan a instituciones educativas, sanatorios, hospitales, pensiones, hospicios y otras instituciones que prevén la presencia de un gran número de personas en un área.
  4. Niños y adultos con enfermedades alérgicas cutáneas y broncopulmonares resistentes a los métodos terapéuticos tradicionales y a una dieta de eliminación.
  5. Niños y adultos con síntomas de daño crónico al tracto gastrointestinal: náuseas, vómitos, dolor abdominal difuso, diarrea, dolor en la parte superior del abdomen y región umbilical, síndrome de malabsorción.
  6. Niños y adultos con síntomas de daño al sistema hepatobiliar: hepatoesplenomegalia, ictericia, dolor en el hipocondrio derecho, aumento de AST, ALT, GGTP, fosfatasa alcalina, hipertensión portal.
  7. Niños y adultos padecen desde hace algún tiempo febrículas de etiología desconocida.
  8. Niños y adultos con síndrome asténico severo: dolores de cabeza frecuentes, pérdida de peso, bulimia o pérdida de apetito, debilidad desmotivada, fatiga, trastornos del sueño.
  9. Niños y adultos con anemia microcítica y normocítica resistentes a tratamientos convencionales. La anemia por deficiencia de B12 acompaña al 2-4% de los casos de difilobotriasis, con menos frecuencia teniarinchiasis, ascariasis y otras helmintiasis.

Características del curso de la infestación helmíntica.

El curso de una infestación por helmintos se puede dividir en varios períodos:

  1. La infección y sus manifestaciones clínicas. En la mayoría de las infecciones por helmintos no hay síntomas de infección, pero en la estrongiloidiasis, los anquilostomas y algunos otros, se producen las llamadas cercarios, enfermedades que surgen como resultado de la penetración de larvas en la piel.
  2. El período de incubación es el tiempo desde el momento de la infección hasta las primeras manifestaciones clínicas.
  3. La fase aguda suele ser causada por la migración de las larvas en el cuerpo humano, su muda, su maduración hasta convertirse en individuos sexualmente maduros, la primera puesta de huevos y el primer encuentro del cuerpo humano con antígenos desconocidos. La duración de la fase aguda suele ser de varios días a varias semanas. En ocasiones la fase aguda está ausente o es leve, lo que se observa más comúnmente en niveles bajos de invasión o en pueblos indígenas con “memoria inmune”.
  4. La fase crónica ocurre cuando no existe un tratamiento o este es ineficaz y se asocia con la influencia directa de individuos sexualmente maduros.

La duración de la infestación depende de la duración de la vida de los helmintos y de la probabilidad de autoinfección.

Desde este punto de vista, el curso de todas las helmintiasis se puede presentar en forma de varios esquemas básicos.

  1. Esquema 1: El curso de la enfermedad tiene forma de curva sinusoidal. Inicio (momento de la infección) – aumento de los síntomas hasta cierto punto (gravedad) – transición a la fase crónica con exacerbaciones periódicas. Este curso es característico de la opistorquiasis, clonorquiasis, fascioliasis y estrongiloidiasis.
  2. Esquema 2: El curso de la helmintiasis tiene forma de meseta. Infección con posterior aumento de los síntomas hasta cierto punto, tras el cual el paciente comprueba que los síntomas se mantienen constantes o disminuyen y desaparecen. Un curso similar es típico de muchas invasiones: triquinosis, teniasis, difilobotriasis, ascariasis.
  3. Esquema 3: El curso de la helmintiasis se caracteriza por un aumento continuo de los síntomas, que en última instancia puede provocar la muerte del paciente. Suelen ser invasiones masivas o helmintiasis que se producen con diseminación en un contexto de inmunodeficiencia (estrongiloidiasis diseminada).

A continuación, veamos dónde viven los gusanos en el cuerpo humano. Las infecciones por helmintos pueden afectar cualquier órgano humano. Sin embargo, para la sistematización, se pueden identificar varias localizaciones "preferidas" principales en el cuerpo del huésped:

  1. El intestino es el hábitat más lógico para muchos gusanos humanos, por ejemplo, ascárides, oxiuros, tricocéfalos, anquilostomas, tenias de la carne de vacuno y del cerdo, etc. Aquí el parásito se adhiere a la pared intestinal de una de las siguientes maneras y lleva a cabo su actividad "subversiva", principalmente robando nutrientes de la comida del huésped.
  2. El hígado y los conductos biliares son el hábitat preferido de opistórquidos, clonórquidos y fascioles. El hígado también suele verse afectado por la migración de larvas de helmintos, por ejemplo trematodos pulmonares, equinococos, etc.
  3. Pulmones y bronquios. El ciclo de vida de muchos nematodos (Ascaris, anquilostomas, anguilas intestinales) no puede ocurrir sin la migración de las larvas a través del sistema broncopulmonar. Para otros helmintos, los pulmones son el destino final y el hábitat de los individuos adultos (paragonimiasis).
  4. Sistema nervioso central. Se ve afectado con mayor frecuencia por cisticercosis, equinococosis, toxocariosis, paragonimiasis y otras invasiones. Esto suele deberse a la migración de las formas larvarias y su propagación a través del torrente sanguíneo.
  5. La piel suele convertirse en el hábitat de formas larvarias y de diversas filarias.
  6. Ojos: filariasis, toxocariasis.
  7. Plexos venosos de la vejiga, el útero y los intestinos en la esquistosomiasis.

Síntomas de helmintiasis.

En general, el cuadro clínico de la infestación por helmintos consta de los siguientes síndromes:

  1. Tóxico-alérgico. Las principales causas del desarrollo de reacciones alérgicas y tóxicas son los productos metabólicos de los individuos adultos y las formas larvarias y su liberación de sustancias tóxicas. Los gusanos pueden causar erupciones cutáneas en los seres humanos, como urticaria, dermatitis alérgica y atópica y, a veces, eccema. Las erupciones reaparecen y son difíciles de responder al tratamiento convencional.
  2. Dispéptico. Los síntomas dispépticos incluyen náuseas, vómitos, acidez de estómago, eructos, amargura en la boca y flatulencia. Son comunes la diarrea o las deposiciones blandas sin aumento de la frecuencia de las deposiciones. La dispepsia es más típica de los helmintos que viven en el intestino (ascariasis, tricuriasis, etc.) y rara vez ocurre con las helmintiasis tisulares (equinococosis, cisticercosis, toxocariasis, etc.).
  3. Síndrome de mala digestión y malabsorción. También es más típico de las invasiones intestinales, especialmente aquellas en las que parásitos sexualmente maduros viven en el intestino delgado y el duodeno (teniasis, difilobotriasis, etc.).
  4. Dolor abdominal: en niños, más a menudo difuso, en la zona del ombligo, en la zona pélvica derecha, simulando apendicitis. En los adultos, la localización del dolor es más específica. A veces, el síndrome de dolor debido a una infestación por helmintos puede simular un "abdomen agudo".
  5. Broncopulmonar. La mayoría de las veces se debe a la migración de larvas del parásito hacia los alvéolos, seguida del movimiento hacia el árbol bronquial, la tráquea y la orofaringe. Los principales síntomas en esta fase son tos, generalmente productiva, con esputo mucoso o mucopurulento, aparición de sibilancias húmedas y secas, cambio en la naturaleza de la respiración demasiado fuerte o fuerte con prolongación de la exhalación. En tales invasiones (ascariasis, estrongiloidiasis, anquilostoma) se puede observar el síndrome de Loeffler. En algunas invasiones (por ejemplo, paragonimiasis), el pulmón es el hábitat habitual de los individuos adultos. Las manifestaciones clínicas en este caso son diferentes. La tos crónica con esputo y sangre, hemoptisis, cambios radiológicos como neumofibrosis y lesiones quísticas del tejido pulmonar a menudo imitan el cuadro de la tuberculosis pulmonar.
  6. Los gusanos pueden causar síndrome anémico en humanos. El desarrollo de anemia puede ser causado por el consumo directo de la sangre del huésped (anquilostomiasis), el robo del huésped (ascariasis, teniasis, difilobotriasis, etc.), disfunción del estómago y los intestinos (teniarinosis, teniasis, etc.) y exposición a toxinas. La anemia es más comúnmente una deficiencia de hierro microcítica y algunas helmintiasis son una deficiencia macrocítica y de vitamina B-12.
  7. La astenia, como signo de la presencia de gusanos en el cuerpo humano, se caracteriza por trastornos del sueño, trastornos del sueño, aumento de la irritabilidad, agresividad, aumento de la fatiga, hiperactividad y déficit de atención en los niños. Al paciente le resulta difícil concentrarse y concentrarse en el trabajo. Una persona infectada puede experimentar una pérdida de peso y de apetito inexplicables (o, por el contrario, un aumento del apetito).
  8. El síndrome inflamatorio por intoxicación se manifiesta por un aumento de la temperatura a 38 grados o más, mialgias y artralgias, leucocitosis y un aumento de la VSG en el recuento sanguíneo. La gravedad depende del estado inmunológico del paciente y de la fase de invasión. La fase aguda ocurre con más frecuencia que la fase crónica con fiebre y una afección similar a la gripe. Es más probable que la fase crónica se caracterice por fiebre leve o temperatura corporal normal.
  9. Los gusanos en los seres humanos suelen ser la causa de una eosinofilia asintomática inexplicable. La eosinofilia es más característica de nematodos y trematodos y puede ir acompañada de leucocitosis generalizada.

En la siguiente tabla hemos intentado resumir la información disponible sobre los síntomas de la infección por gusanos asociados con las infestaciones helmínticas más comunes en humanos.

Helmintiasis Síntomas de infección Periodo de incubación Fase aguda Fase crónica
enterobiasis No 10-15 días Prurito perianal, dolor abdominal difuso, raramente diarrea, náuseas, vómitos. Insomnio, gritos y llantos nocturnos en niños. Vulvovaginitis persistente, sinequias de los labios.
La duración total de la invasión es aproximadamente de uno a dos meses (a menos que se produzca una reinfección).
ascariasis No aproximadamente una semana La fase aguda es causada por la migración de las larvas por hasta 2 semanas. Los síntomas durante este período incluyen fiebre, dolor muscular y articular, erupción cutánea y picazón, signos de bronquitis o neumonía (cambios infiltrativos eosinofílicos en el tejido pulmonar). Puede ocurrir broncoobstrucción. Disminución del apetito, náuseas, vómitos, dolor abdominal (cerca del ombligo, región pélvica derecha), ruidos en los intestinos e hinchazón. Los síntomas de la astenia incluyen dolores de cabeza persistentes, debilidad y fatiga. Síntomas de anemia e hipovitaminosis. Duración total de la invasión (sin reinfección) – 1 año
Tricocefalosis No 1-1,5 meses Dolor a lo largo del colon, región pélvica derecha, náuseas, vómitos, salivación, flatulencia, inestabilidad de las heces, presencia de sangre y moco en las heces (la duración total de la invasión es de hasta 5-7 años).
Difilobotriasis No Se elimina a medida que se desarrolla gradualmente el cuadro clínico de invasión. No existe una fase aguda como tal. Los síntomas aparecen y progresan lentamente. Astenia general que aumenta con el tiempo, erupciones cutáneas, dolor abdominal difuso, a veces en la zona pélvica derecha, náuseas, vómitos, pérdida de apetito y pérdida progresiva de peso, inestabilidad de las heces, signos de anemia, glositis, hepatoesplenomegalia, síntomas neurológicos (parestesias, alteración de la sensibilidad y la función motora, etc.).
La duración de la invasión es de hasta 10 años o más.
Teniasis y Teniarinhoz No Se elimina a medida que se desarrolla gradualmente el cuadro clínico de invasión. No existe una fase aguda como tal. Aparecen y aumentan los siguientes síntomas: debilidad, fatiga, dolor de cabeza y otros síntomas de astenia, anemia leve o moderada, dolor y malestar abdominal difuso, bulimia o pérdida de apetito, pérdida progresiva de peso, salivación, náuseas, vómitos, erupciones cutáneas como urticaria, raramente daños al sistema nervioso como el síndrome de Menière, convulsiones epileptiformes.
opistorquiasis No 2-4 semanas Aumento de temperatura, debilidad, fatiga, eosinofilia y leucocitosis, dolor abdominal y hepático, heces blandas, erupción alérgica, hepatoesplenomegalia, ictericia. Pueden aparecer síntomas de dispepsia intestinal y hepatobiliar, hepatomegalia, ictericia, dolor en el hígado, cólico biliar, dolor de cintura (pancreatitis) y un aumento gradual de la insuficiencia hepática.
clonorquiasis No 2-3 semanas Lo mismo que la opistorquiasis, pero más pronunciada. Lo mismo que la opistorquiasis. Alta probabilidad de desarrollar cirrosis y colangiocarcinoma.
Anquilostomiasis y necatoriosis 2-3 días después de la infección, aparece una erupción papular o urticaria con picazón en el sitio de invasión de las larvas, que a menudo se asemeja a pasajes tortuosos. La duración de este período es de hasta 1,5 a 2 semanas. Prácticamente inexistente Debido a la migración de las larvas aprox. 2-4 semanas. Fiebre, erupciones cutáneas, síntomas de bronquitis, bronconeumonía: tos productiva, sibilancias húmedas y secas, a veces obstrucción bronquial. Es característica la formación de infiltrados eosinofílicos volátiles en el tejido pulmonar (síndrome de Leffler). El principal signo clínico es la anemia por deficiencia de hierro de moderada a grave. El segundo criterio importante es la hipoalbuminemia, el síndrome de edema. Náuseas, vómitos, dolor abdominal superior, flatulencia, fatiga, dolor de cabeza, astenia general. La duración total de la invasión es de hasta 20 años.
himenolepiasis No Se expresa implícitamente que para la maduración de un adulto a partir de una larva, son suficientes 2-3 semanas. Por tanto, la fase aguda no es pronunciada; Los síntomas empeoran y se caracterizan por náuseas, vómitos, salivación, dolor abdominal difuso y heces blandas. Daño al sistema nervioso en forma de dolores de cabeza, mareos, desmayos. Manifestaciones alérgicas: erupción cutánea, urticaria, edema de Quincke, rinitis alérgica. Piel pálida con tinte ictérico. La temperatura corporal suele ser normal.
fascioliasis No 1-8 semanas Fiebre, dolor hepático y abdominal superior, ictericia, hepatomegalia, heces blandas, erupción alérgica, eosinofilia y leucocitosis. Hepatomegalia, dolor hepático, dispepsia hepatobiliar, insuficiencia hepática progresiva, colecistitis secundaria y pancreatitis.
estrongiloidiasis En los días 1-2, aparece una ligera picazón y una erupción papular en el lugar de penetración de las larvas, que desaparece rápidamente. Prácticamente inexistente Al tercer o cuarto día después de la infección, se presentan fiebre, mialgia, dolor en las articulaciones, tos con esputo, sibilancias húmedas y secas y es posible la obstrucción bronquial. La radiografía muestra infiltrados eosinofílicos fugaces (síndrome de Leffler). A menudo aparece una erupción alérgica en la piel. Dolor en las zonas epigástrica y periumbilical, con menos frecuencia en el hígado, eructos, ardor de estómago, náuseas, vómitos, pérdida de apetito y peso, dispepsia biliar, diarrea (generalmente del tipo enteritis, las impurezas en las heces son raras, generalmente con invasión masiva), hepatomegalia, ictericia. Debido a la autoinfección regular, la infestación dura años.
triquinosis Puede producirse dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea. De 1-2 días a 4-5 semanas, en promedio 10-25 días Después de la infección, comienza primero la fase intestinal: dolor abdominal, náuseas, diarrea, luego generalizada: dolor muscular intenso, hinchazón de los párpados, la cara y, con menos frecuencia, el tronco, según el tipo de erupción.
Erupción, en casos graves hemorrágica, fiebre alta (a veces fiebre leve) que dura varias semanas.
Encapsulación de larvas y su conservación en músculo esquelético durante 10 años o más.
paragonimiasis No 2-3 semanas, puede reducirse a varios días Dolor abdominal, dolor abdominal agudo, diarrea. Los síntomas gastroenterológicos son reemplazados por síntomas de daño a los bronquios y al tejido pulmonar: tos con esputo, dolor en el pecho, neumonía, pleuresía exudativa. Fiebre o febrícula persistente, tos persistente con esputo y sangre, hemoptisis, dolor en el pecho, dificultad para respirar, pérdida de peso, las radiografías muestran fibrosis pulmonar, adherencias pleurales, quistes de paredes delgadas en las partes inferiores de los pulmones.

¿Cómo confirmar la presencia de lombrices en el cuerpo?

Hemos llegado a las preguntas más frecuentes al visitar a un médico. ¿Cómo saber si hay gusanos en el cuerpo humano? ¿Es posible hacerlo tú mismo sin salir de casa?

Por lo tanto, determinar la presencia de infestación helmíntica en el hogar solo es posible en los siguientes casos:

  1. Visualización de gusanos en las heces (helmintos adultos vivos o muertos, sus fragmentos). Por supuesto, en las heces sólo se encuentran los helmintos que viven en el intestino humano. Por regla general, los helmintos se detectan en infestaciones masivas.
  2. Visualización de segmentos de tenia en las heces.
Helmintos en el cuerpo.

En todos los demás casos, el diagnóstico se puede confirmar mediante dos métodos principales de diagnóstico de laboratorio:

  1. Varias modificaciones de la ovoscopia. Los huevos de lombrices presentan diferencias morfológicas y tamaños microscópicos; Intentar examinarlos en las heces es inútil.
  2. Reacciones serológicas, incluida la PCR.
Pruebas para detectar la presencia de gusanos en el cuerpo.

Para diferentes invasiones, el espectro de pruebas de laboratorio es diferente. Es importante comprender que el análisis estándar de heces para detectar huevos de lombrices y el legrado para detectar enterobiasis son métodos de detección destinados a identificar las infecciones por lombrices intestinales más comunes en los grupos de riesgo. Al mismo tiempo, la microscopía única es informativa sólo en un 50%. Puedes ver cómo se ven los huevos de gusano bajo el microscopio en la imagen a continuación. La escala vertical indica el tamaño en µm.

Forma y tamaño de los huevos de varios helmintos.

Tratamiento farmacológico y quimioprofilaxis.

El tratamiento de la helmintiasis humana incluye la prescripción de antihelmínticos, agentes sintomáticos y patógenos adecuados. En este artículo no entraremos en detalles sobre las dosis y los regímenes de tratamiento para las infestaciones helmínticas individuales; Solo señalamos que la prescripción de medicamentos por parte de un médico (pediatra, terapeuta, infectólogo, parasitólogo) debe realizarse de acuerdo con el cuadro clínico, los datos de las pruebas de laboratorio y el estado del paciente.

Eficacia de los medicamentos contra las lombrices.

La quimioprofilaxis de las helmintiasis es la administración profiláctica de antihelmínticos contra las infecciones geohelmínticas en grupos de riesgo y zonas endémicas. Dado que la incidencia global de geohelmintiasis en la población general es baja, la quimioprofilaxis se puede realizar una vez al año, preferiblemente en otoño o primavera. 

Medidas preventivas

Las medidas para prevenir la infección por gusanos se dividen convencionalmente en medidas individuales y públicas. La prevención individual incluye:

  1. Cumplimiento de las normas de higiene personal entre miembros de la familia y en grupos, enseñanza de las normas a los niños y seguimiento de su implementación.
  2. Procesamiento minucioso de verduras, hortalizas y frutas antes del consumo directo.
  3. Negativa a comer carne cruda, mal cocida de cerdos, bovinos y otros animales, carnes saladas, secas y ahumadas que no hayan pasado el control sanitario y epidemiológico.
  4. Negarse a comer pescado que no haya pasado el control sanitario y epidemiológico, incluido el pescado salado, ahumado, seco, el caviar y otros productos pesqueros.
  5. Beba únicamente agua de buena calidad para beber y cocinar, incluso cuando viaje.
  6. Antes de partir a países tropicales y subtropicales, se requiere consulta con un especialista en enfermedades infecciosas (parasitólogo) y recomendaciones para diagnósticos de laboratorio al regresar. El infectiólogo también decide si es necesaria la quimioprofilaxis.
  7. Negarse a nadar en agua dulce, caminar descalzo o tumbarse en la hierba en países tropicales endémicos.
  8. Negarse a comer en la calle, en cafés no inspeccionados y otros establecimientos de restauración pública.
  9. Examen clínico anual con realización de ACO, OAM, coproovoscopia estándar y legrado para enterobiasis. Estos eventos son especialmente relevantes para familias con niños, adultos que trabajan en grupos infantiles organizados, hospitales, sanatorios, etc.

La prevención pública incluye organizar el control de los alimentos vendidos en tiendas y mercados, la identificación oportuna de mascotas enfermas y personas infectadas y su tratamiento. De gran importancia es el seguimiento de los recursos hídricos, la mejora de las zonas pobladas, la evaluación del grado de infección de los mamíferos salvajes, el control de los límites de las helmintiasis focales naturales y el número de animales callejeros.